Guía · 6 min de lectura · Actualizado el
Boda en Mallorca si llueve:el plan B
Seis cosas que decidir con la finca mientras el cielo aún está azul.

Lo que pasa con una boda en Mallorca si llueve depende de lo que se haya decidido semanas antes, no de la lluvia. No es un asunto solo del otoño. Según los valores normales de la AEMET para Palma-Aeropuerto (1981-2010), septiembre es el mes con más días de tormenta del año, 3,9 de media, y hasta julio, el más seco, suma 0,5 días de lluvia al mes: una media no es una garantía. La tabla completa, mes a mes, la tiene en cuándo casarse en Mallorca e Ibiza. Aquí tratamos otra cosa: qué hace falta tener decidido, y por escrito, antes del día.
Quién decide el cambio, y cuándo
La pregunta más importante es la menos romántica: quién dice «nos movemos adentro» y a qué hora. Si nadie lo ha fijado, lo decide el nerviosismo del momento, con la ceremonia a punto de empezar y cien personas mirando el cielo.
Pida a la finca o al hotel una hora de corte, por escrito: el momento a partir del cual el cambio ya no se discute. Tiene que caer antes del montaje, no antes de la ceremonia, porque mover sillas, flores y sonido lleva un tiempo que hay que conocer. Pregunte también quién decide (el espacio, ustedes, una persona de confianza que ustedes nombren) y con qué información. Y si piensa en un seguro por si el tiempo falla: seguro de boda. La AEMET publica avisos meteorológicos y predicción por municipio y para playas; conviene acordar de antemano cuál es la que se mira, para que nadie decida con la aplicación de su móvil.
Y quién avisa a los demás: proveedores, transporte e invitados. Un cambio de plan que no llega a quien conduce el autocar se convierte en otro problema.
Hay un caso que casi nadie pregunta: qué se hace si la lluvia empieza con la ceremonia ya en marcha. Se puede interrumpir y cambiar de sitio, seguir unos minutos con el cielo amenazando o acortar el acto. No hay una respuesta correcta, pero sí conviene que alguien la tenga pensada y que quien oficia, quien fotografía y quien filma sepan cuál es. Pregunte también por el cóctel: si se mueve junto con la ceremonia o se espera a ver si escampa.
El espacio cubierto: aforo, tiempo y luz
El plan B no es un sitio, son tres datos: cuántas personas caben sentadas, cuánto se tarda en pasar de un espacio a otro y cuánta luz tiene. Pida la cifra sentada, no la de cóctel, y que conste por separado para la ceremonia y para la cena: un salón puede servir para una y no para la otra.

- Quién monta el cambio, con cuánto personal y en cuánto tiempo.
- Si la ceremonia y la cena pueden compartir salón, y qué ocurre con las sillas entre una y otra.
- Si el espacio tiene ventanas o luz natural, y hacia dónde miran.
- Si el plan B es una carpa: si la propiedad ya cuenta con ella o hay que traerla, desde qué día está lista y si hace falta algún trámite.
- Si el plan B es otro edificio: cómo llegan los invitados, a pie, en coche o en autocar, y qué camino queda.
El cóctel suele ser lo más difícil de resolver: es el momento en que todos están de pie, se mueven y buscan aire. Si el plan B solo tiene sitio para sentarse, pregunte dónde se haría el cóctel, o si se propone adelantar la cena. Un plan B que resuelve la ceremonia y deja el cóctel en un pasillo tiene un hueco.
Sonido y flores
Son los dos proveedores que más sufren el cambio y los que menos suelen estar en la conversación. Del sonido, pregunte con qué se amplifica la ceremonia (altavoces, micrófonos, alguien que toque en directo), qué parte se queda bajo techo si llueve y quién la traslada. Un equipo de exterior no se mueve en cinco minutos, y un salón cerrado cambia cómo suena una voz. Si hay música en directo, pregunte si el instrumento aguanta la humedad y dónde se coloca.
De las flores, el arco, los centros y el pasillo. Hable con quien las prepara de qué se traslada, qué se queda fuera y si hay un segundo montaje pensado para dentro, más pequeño. Una floristería que conoce el plan B desde el principio diseña para los dos escenarios; la que se entera el día antes, improvisa.
Luz y fotos con cielo cubierto
Un cielo cubierto no estropea las fotos ni la película: las cambia. La luz es más suave, no hay sombras duras sobre la cara ni invitados con los ojos entornados, y los colores se ven más quietos. Lo que sí se pierde es el contraluz dorado del final de la tarde, que explicamos en la luz de la isla; si lo tenía en mente, sepa que ese día puede no llegar.

Bajo techo, la luz depende de las ventanas. Un salón con ventanales a media tarde puede ser mejor sitio para la ceremonia que un jardín gris, y uno sin ventanas, el peor. Por eso la pregunta no es solo cuántos caben, sino por dónde entra el día. Si ya sabe en qué zona se casa, la guía por zonas cuenta cómo cambia la tarde de un valle a una costa.
Pida en el plan B un rincón junto a una ventana para diez minutos a solas con su pareja, y hable con quien fotografíe y filme su boda de qué hacer si el cielo cambia a media tarde: se puede esperar un claro o aprovechar el interior, y es mejor haberlo hablado antes que a las siete de la tarde, con todos mirando.
Viento: exteriores y costa
El viento es el invitado que menos se anuncia. Los valores normales de la AEMET que hemos usado no recogen el viento, así que no le damos cifras: lo que sigue es criterio, no estadística.
Con viento, el exterior no pide un plan B completo sino ajustes. El arco tiene que estar bien sujeto, los centros altos y las velas se vuelven un problema, el velo y los papeles vuelan, y un micrófono sin funda graba el viento en toda la ceremonia. Pregunte a quien monta qué ha previsto para eso. Y si el viento es fuerte, las palabras se oyen peor: hable con quien oficia, y con quien lea en la ceremonia, de si prefieren hablar con micrófono o más cerca de los invitados.

Frente al mar, si no hay nada que lo frene, el viento llega entero, y el punto exacto de la ceremonia importa. Pregunte qué hay alrededor que haga de abrigo (un muro, un seto, la propia casa) y cuál sería el rincón si hay que moverse unos metros. En la costa oeste, la luz de la isla habla del poniente de última hora. Sobre el confeti con viento y cómo orientar el pasillo de salida, hay una guía aparte.
Lo que conviene tener por escrito
Reúnalo todo en un solo correo a la finca, y guarde la respuesta:
- Quién decide el cambio, con qué información y a qué hora es la hora de corte.
- El espacio cubierto: aforo sentado para la ceremonia y para la cena, y cuánto se tarda en montarlo.
- Quién avisa a invitados, transporte y proveedores si se cambia de plan.
- Qué se traslada y qué se queda en flores y sonido.
- Qué ventanas tiene el espacio interior y a qué hora le da la luz.
- Qué se hace si el viento impide una parte (velas, arco, música) aunque no llueva.
Si todavía no tiene lugar, empiece por las fincas por zonas. Y si ya tiene fecha y espacio y quiere que el plan B cuente también con quien fotografía y filma, puede contarnos su historia. Sobre la víspera: qué dejar resuelto el día antes de la boda.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa con una boda en Mallorca si llueve el día de la ceremonia?
Depende de lo que se haya acordado. Si hay un espacio cubierto, una hora de corte y alguien que decide, el cambio es un montaje más; si no, se decide con prisas. Pida a la finca esas tres cosas por escrito antes de fijar la fecha.
¿Llueve mucho en Mallorca en verano?
Poco. Según los valores normales de la AEMET para Palma-Aeropuerto (1981-2010), la media es de 0,5 días de lluvia en julio, 1,7 en agosto y 1,8 en junio, contando los días con 1 mm o más. Es una media de treinta años, no una previsión, y las tormentas de final de verano también cuentan.
¿Se pueden hacer buenas fotos con el cielo cubierto?
Sí. La luz es más suave y sin sombras duras, lo que favorece los retratos. Lo que se pierde es el contraluz dorado del final de la tarde; conviene acordar de antemano un rincón con luz de ventana para la sesión de pareja.
¿Y si no llueve pero hace viento?
Es otro plan B, más pequeño: sujetar el arco, evitar centros altos y velas, proteger los micrófonos y elegir un punto de la ceremonia con abrigo. Pregunte a quien monta qué ha previsto.