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Niños en la boda:cómo incluirlos en las fotos y la película
Papel, ritmo y permiso: los más pequeños, dentro del día y de la historia.

Los niños en la boda son lo más difícil de planificar y, casi siempre, lo que más se agradece ver después: un paje con las alianzas que no suelta la mano de su madre, una sobrina dormida sobre dos sillas, los hijos de la pareja corriendo hacia ellos al terminar la ceremonia. Este texto trata de su papel en el día, de su ritmo y su cansancio, de quién se ocupa de ellos, de cuándo conviene hacer sus fotos, de cómo se cuentan en la película y de qué permiso pedir a sus padres antes de publicar nada.
Las fotos de familia con niños ya están en cómo organizar las fotos de familia, con una idea: los pequeños, pronto. Aquí va el resto del día, visto desde su estatura.
Qué papel darles
En una boda hay tres clases de niños, y cada una pide algo distinto. Los pajes y las damas llevan las alianzas, las flores o el cortejo, y tienen una tarea. Los hijos de la pareja no son invitados: forman parte de la historia y conviene decidir con tiempo cómo entran en ella. Y los sobrinos y los hijos de los invitados no tienen papel, están, y lo mejor que se les puede dar es un sitio cómodo y un adulto que los conozca.
La regla para los que sí tienen tarea es que sea pequeña, clara y corta. Llevar un cojín por un pasillo es una tarea; sostener un papel mientras hablan los adultos durante veinte minutos, no. Un cortejo breve funciona mejor que uno largo, y un niño que al llegar el momento dice que no quiere no es un problema: es un niño.
Si los hijos de la pareja participan, un gesto sencillo suele bastar: entrar con ellos, que se sienten delante, que los abracen al terminar. Si hay palabras, mejor pocas y ensayadas: el día antes de la boda es un buen momento.
El ritmo: dónde se cansan
Un día de boda es largo para un adulto y larguísimo para un niño. Los puntos donde suelen apagarse son siempre los mismos: la espera antes de la ceremonia, la ceremonia misma, el hueco entre ella y el banquete, y la sobremesa, cuando empieza el baile y la luz ya no es de día.
Lo que ayuda no es complicado. Que lleguen comidos y, si es posible, descansados; que tengan dónde sentarse y un poco de sombra mientras esperan; que la ceremonia no se alargue más de lo necesario para ellos, y que el banquete cuente con algo que les guste y un hueco para que se levanten de la mesa. A partir de cierta hora, muchos se duermen o se van: mejor planearlo que descubrirlo.
Esto importa para las imágenes porque el cansancio se ve. Un niño que ha esperado de pie con ropa de fiesta no mira igual que uno que acaba de llegar. Por eso lo importante de ellos, fotos, cortejo y su parte de la ceremonia, conviene que caiga en las primeras horas. Las horas de la buena luz de cada fecha están en el artículo sobre el horario de la boda.

Quién se ocupa de ellos
La pregunta que más se deja sin responder es esta, y se paga el mismo día. Los novios no pueden ocuparse: están en lo suyo. Los padres de los pajes tampoco, si están en la ceremonia o en la mesa de honor. Y quien fotografía y filma tampoco: su trabajo es mirar, no cuidar a nadie. Si también va una mascota, quién se ocupa y cuándo sale: mascotas en la boda.
La solución es una persona de confianza, con nombre y apellido en el plan: un primo, una amiga, alguien contratado para ello. Que conozca a los niños, que sepa a qué hora hacen cada cosa y que lleve una mochila con agua, algo para picar, ropa de recambio y un juego que no haga ruido. Si hay muchos, pregunte al lugar si tiene una sala o un rincón a la sombra para ellos.
Cuándo hacer sus fotos
Primero, y cortas. Las fotos de los niños se hacen en la primera parte del día, con ellos limpios y de buen ánimo: el cortejo vestido antes de que empiece la ceremonia y, después de ella, un rato corto antes del cóctel, junto a las fotos de familia. Cinco minutos de un niño contento valen más que veinte de uno que quiere irse, y posar a un niño cansado solo da la fotografía de un niño cansado.
Si la pareja tiene hijos, conviene un momento con ellos a solas, aparte de la sesión de los dos que se explica en retratos de pareja en la boda: así los hijos no compiten con el paseo del matrimonio ni con la luz de la tarde. Con first look, también cabe ese encuentro antes de la ceremonia.
Lo demás, sin pedirlo. Casi todo lo bueno de los niños en una boda ocurre cuando nadie les dice nada: una carrera por el césped, una mano que busca la de la abuela, un baile subido a los zapatos de un adulto. Esas imágenes no se organizan, se esperan. Y a los mayores: abuelos en la boda.

Cómo se cuentan en la película
En la película los niños no necesitan mirar a cámara. Al contrario: lo que se conserva es el paje que camina despacio con su cojín, la risa de un grupo que persigue una pelota, el niño que se queda dormido contra el hombro de alguien. Los niños son de lo que más movimiento y más verdad da al día.
El sonido también cuenta. Una frase de un niño en un brindis, un «¡vivan los novios!» o un susurro en plena ceremonia son justo el tipo de cosa que se oye en la película y que dentro de unos años ya no se recuerda. Por eso, si un niño tiene una frase, que sea breve y suya, no aprendida; y si no la quiere decir, que no la diga.
Foto y película de un mismo equipo, en foto y vídeo de boda con el mismo proveedor.
Privacidad y permiso de los padres
Esta guía trata de publicar imágenes de niños, en una web, en redes sociales o en una galería abierta. Lo habitual, y lo prudente, es no publicar imágenes de menores sin el permiso escrito de sus representantes.
La Ley Orgánica 1/1982, de protección del derecho a la propia imagen, prevé (art. 3) que el consentimiento de los menores lo presten ellos mismos si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil, y que en los demás casos se otorgue por escrito por su representante legal. Es una guía general, no asesoramiento legal: para un caso concreto, consulte a quien conozca la ley.
Hay tres cosas que sí están en sus manos. La primera, avisar a los padres de que habrá fotos y película, y de que sus hijos pueden salir en ellas. La segunda, saber de antemano quién prefiere que su hijo no salga, y decirlo al empezar el día, no después. Y la tercera, preguntar a su fotógrafo y a su equipo de película cómo tratan las imágenes de menores: si las comparten, dónde y con qué permiso, y pedirlo por escrito. Lo mismo vale para usted: lo que se publica en las redes de los novios también retrata a los hijos de otros.
Cómo dejarlo en el plan
Basta una hoja que lea todo el que participe en el día: qué niños tienen papel y cuál; el nombre de la persona que cuida de ellos; la hora a la que descansan o comen; cuándo se hacen sus fotos, y quién avisó a los padres sobre las imágenes. Con eso escrito, lo demás se resuelve solo.
Si quiere que lo hablemos con usted, cuéntenos su historia. Lo que hacemos y cómo trabajamos está en fotografía de boda.
Preguntas frecuentes
¿A qué hora se hacen las fotos de los niños en una boda?
Pronto: el cortejo, antes de la ceremonia, y los niños en general justo después, antes del cóctel y junto a las fotos de familia. En general son cinco minutos con ellos descansados. Es un criterio de oficio, no una norma.
¿Quién cuida de los niños durante las fotos y el banquete?
Una persona de confianza con nombre en el plan, no los novios, ni los padres que están en la ceremonia, ni el equipo de foto y película. Con una mochila con agua, algo para picar y un juego tranquilo.
¿Hace falta permiso de los padres para publicar fotos de niños?
Lo habitual, y lo prudente, es no publicar imágenes de menores sin el permiso escrito de sus representantes. La Ley Orgánica 1/1982 (art. 3) prevé que lo preste el propio menor si su madurez lo permite y, en los demás casos, su representante legal por escrito. Conviene confirmarlo en su caso concreto.
¿Y si un niño no quiere hacer lo que se le pide?
No pasa nada. Una tarea que no se quiere hacer no se hace, y se prevé quién lo sustituye. Un niño obligado sale peor en la foto y en la película que uno que mira desde la silla.