Todos los textos

Guía · 7 min de lectura · Actualizado el

Boda bilingüe: cómo plantearla ceremonia y los discursos en dos idiomas

Quién traduce, en qué orden y qué se imprime: lo que conviene acordar antes del día.

Los novios intercambian los anillos ante quien oficia, que habla al micrófono bajo un cenador de ramas y flores

Una boda bilingüe se decide en detalles que parecen pequeños y se notan mucho: quién traduce, en qué lengua se dice cada cosa, cuánto se alarga la ceremonia y qué recibe cada invitado en la mano. Es frecuente en las islas, donde las parejas y los invitados llegan de lenguas distintas, y conviene resolverlo antes del día, no durante.

Este texto trata de la parte de las palabras: quién traduce, cómo ordenar la ceremonia y los discursos, los textos impresos y los subtítulos de la película. Lo legal del acto civil lo tiene en boda civil: legal y simbólica; los invitados que llegan de lejos, en invitados de fuera; y el sonido y la luz de los discursos, en discursos y primer baile. Aquí no los repetimos. Lo que sigue es criterio general de oficio, no una norma.

Quién traduce: una persona con nombre

Ponga nombre a quien traduce, y que lo sepa con tiempo. Hay tres caminos habituales:

  • Un amigo o un familiar que domine las dos lenguas. Aporta cercanía, pero trabaja durante un momento que también es suyo.
  • Un intérprete profesional. Aporta oficio y no se emociona a mitad de frase.
  • Quien oficia o dirige la ceremonia, si habla ambas lenguas. Es lo más fluido, pero hay que preguntárselo antes de darlo por hecho.

Sea quien sea, necesita los textos antes del día. Quien traduce a ciegas improvisa, y los votos y las lecturas no admiten improvisar. Envíele las lecturas, los votos y el orden de la ceremonia con margen, y pídale que los ensaye en voz alta con quien los dirá. Y dele un sitio: un micrófono o un lugar junto a quien habla, para que se le oiga sin esfuerzo.

Hay dos maneras de traducir. En la consecutiva, quien habla se detiene y la traducción llega después: es clara, pero alarga cada intervención. En la susurrada, la traducción llega al oído de un grupo pequeño mientras se habla: no alarga nada, pero solo sirve a quien está al lado. Si son pocos los invitados que no entienden, la susurrada; si son muchos, la consecutiva o un resumen impreso.

La ceremonia en dos idiomas

La ceremonia es donde más pesa la lengua, porque son las palabras que ustedes quieren entender y sentir. Hay varias formas de plantearla y ninguna es mejor que otra: encajan con parejas distintas.

  • Cada parte en una lengua, alternando. La lectura en una, el voto en la otra. Es equilibrada y no obliga a traducir todo, pero pide que cada invitado entienda lo esencial.
  • Todo en una lengua, con un resumen en la otra. Quien oficia dice una frase al principio y otra al final en la segunda lengua, y el programa impreso resume el resto. Es la más breve.
  • Todo en ambas lenguas, una detrás de otra. Nadie queda fuera, pero la ceremonia se alarga y quien entiende las dos oye todo repetido. Funciona si las intervenciones son cortas.
  • Los votos, cada uno en su lengua. Cada uno dice los suyos en la que siente suya, y los dos van impresos. Suele ser lo que más se recuerda.

Si el acto legal es también la ceremonia, pregunte a quien oficia en qué lengua va a leer y si puede incorporar una frase en la otra. En una ceremonia simbólica, que no tiene esa limitación, hay más libertad para repartir las lenguas, y quien la dirige puede ser alguien que las hable ambas.

Los novios, de la mano, escuchan a quien oficia mientras lee de un libro abierto, junto a un arco de flores blancas

El orden de los discursos

Con los discursos pasa algo parecido, y se resuelve con el orden. Alternen las lenguas en vez de agruparlas: una intervención en una, la siguiente en otra, de modo que nadie espere demasiado para entender algo. Quien habla en su lengua puede cerrar con una frase en la otra: no hace falta traducir todo, y esa frase suele ser lo que más se agradece.

Que cada orador diga al empezar, en las dos lenguas, en cuál va a hablar. Si se traduce, que haga las pausas al final de una frase completa, no a mitad de una idea; improvisado, ese ritmo no sale, y conviene pedírselo antes. Y que quien traduce tenga copia del discurso si el orador lo ha escrito.

Las bromas y las referencias de familia viajan mal entre lenguas. Pida a quien habla que las explique con una frase o que las deje para otro momento. La persona que da la palabra puede presentar a cada orador en las dos lenguas y vigilar que el turno alterne. Cuándo hablan, cuánto y con qué sonido, está en el texto de los discursos; aquí solo cambia la lengua.

Textos impresos: programa y carteles

Lo que se imprime resuelve lo que la voz no puede. Un programa de la ceremonia con las lecturas y los votos en ambas lenguas, a doble columna o en dos caras, permite seguirla sin traducción. Lo mismo vale para el menú y los carteles de bienvenida. El horario del día en las dos lenguas ya lo trata el texto sobre invitados de fuera; aquí, lo que se pone en la mano de cada invitado en la ceremonia.

Cuide la corrección. Que alguien que hable cada lengua como propia revise el texto antes de imprimir, sobre todo los nombres, los títulos de las lecturas y los acentos. Y la traducción literal de un poema rara vez suena a poema: mejor la versión que ya existe en esa lengua, o una que alguien de confianza haya trabajado con cuidado.

Los papeles del expediente y sus traducciones son otro asunto, con su propio orden: lo tiene en qué necesito para mi boda.

Invitados sonrientes, sentados en el jardín, escuchan con atención durante la ceremonia

Los subtítulos de la película

Si en la película hay discursos o votos en una lengua que parte de la familia no entiende, los subtítulos pueden ser la manera de que todos la disfruten. Conviene plantearlo a quien filme antes del día, porque depende de cómo trabaje cada equipo: no todos los hacen, así que pregúntelo en lugar de darlo por hecho.

Lo que ayuda a quien filme, y a quien subtitule después, es poco: la lista de oradores con la lengua de cada uno (la hoja que ya se manda para los discursos), una copia de los votos y de las lecturas, y qué lengua quiere ver subtitulada. Si ustedes tienen hecha la traducción para el programa impreso, es el mejor punto de partida.

Decidan también para quién: una película subtitulada en una lengua o en las dos, y qué es posible en la entrega. Es una conversación sencilla antes del día y difícil de arreglar después. Cómo se reparte el sonido entre tráiler y película: tráiler y película.

Una hoja para todos

Igual que se manda una hoja a quien filma, conviene una para quienes intervienen. Una sola, unos días antes, con esto:

  • Quién traduce y dónde se coloca.
  • El orden de la ceremonia y de los discursos, con la lengua de cada intervención.
  • La lengua de los votos y de las lecturas.
  • Los textos impresos, revisados y listos.
  • Los subtítulos: sí o no, y en qué lengua.

Con esa hoja, nadie improvisa el idioma durante la ceremonia. Si quiere que ordenemos con usted ese tramo del día, cuéntenos su historia.

Preguntas frecuentes

¿Quién debe traducir en una boda bilingüe?

Una persona con nombre, avisada con tiempo y con los textos en la mano. Puede ser un amigo o un familiar que domine las dos lenguas, un intérprete profesional o quien oficia, si habla ambas. Es un criterio de oficio, no una norma.

¿Hay que traducir toda la ceremonia?

No necesariamente. Se puede alternar las lenguas, decir una frase al principio y otra al final en la segunda lengua, o dejar un resumen impreso. Lo importante es que cada invitado entienda lo esencial.

¿En qué orden se dan los discursos en una boda bilingüe?

Alternando las lenguas, con cada orador anunciando la suya y cerrando, si quiere, con una frase en la otra. Quien da la palabra vigila que el turno alterne.

¿Se pueden subtitular los discursos de la película?

Depende de cada equipo de película, así que conviene preguntarlo antes del día. Ayuda llevar la lista de oradores con la lengua de cada uno y una copia de los textos.

Cuéntenos la fecha y el lugar que baraja.

Contar su historia

Dé forma a su historia